18 junio 2005

Un millón y medio de Alegrias

 
Hoy he acudido a la manifestación por la familia (no contra nadie) junto a mi hijo de 24 meses, mi mujer y varios amigos.
Creo que hay muchas razones para estar contentos:
  • Hay gente buena en este país como para llenar las principales calles de España sin que exista ni un solo empujón o grito de más.
  • Las banderas de España ya no se sacan con miedo, sino con orgullo, sin complejos.
  • El decir lo que uno piensa ya no está reservado a las izquierdas.
  • La calle, por fin, es de todos.
  • Puedo mirar a mi hijo y algun día decirle que vivió un momento histórico de nuestro país. El momento en el que la mitad de España perdió el miedo.
  • La familia sigue siendo algo importante para muchos españoles
  • Hay algunos periodistas capaces, contra viento y marea, de contar la verdad.
  • La buena educación sigue existiendo. Me han ofrecido agua para mi hijo, le han regalado dos banderas de dos comnidades autónomas distintas, le han dado un globo, le han besado, le han acariciado, me han ayudado con el carrito, no me ha pisado una sola perona y la unica a la que he pisado yo (torpe) ha sonreido antes de que yo pudiera pedirle disculpas. La gente se ha comportado cariñosamente los unos con los otros, conviviendo sensibilidades diferentes sin un roce. La calle estaba (confeti aparte) más limpia que muchos días de diario.
  • Las banderas y símbolos de los diversos lugares de España son perfectamente compatibles con la de España. He visto banderas de España anudadas a senyeras, a ikurriñas, a cruces asturianas, a tricolores extremeñas, ....
  • No hace falta policia para que un millón y medio de personas recorran un espacio urbano y se vuelvan a su casa en un orden perfecto.