11 enero 2006

Hambrientos del Sur y comilones del Norte

Leo en estos días un libro simpático "Todos somos Vascos" (podeis leer un poquito en http://www.martanauta.com/somosvascos.htm). Fuera del hecho de que lo de ser vasco o no puede costarte la vida, la verdad es que el librito (y todo lo que están haciendo los humoristas del "Vaya semanita") supone un poquito de aire fresco en una situación enrarecida desde hace años. Como siempre el libro insinua que los unicos que comen bien son los del norte.
En paralelo una "relevante" cocinera catalana ha declarado que dado que tiene una cocina particular, Cataluña es, por tanto, Nación.
Pero vayamos al grano. Se me ha ocurrido , al hilo del librito de coña y la coña de la cocinera, que lo que les pasa a estos chicos del norte (y sus primos del noreste y el noroeste) peninsular es que nos miran raro a "los del sur".
Algo así como los Yankis americanos miraban a los sureños de Lee, metiendoles en un mismo saco fruto del analfabetismo (muy superior entre los irecien inmigrados componentes de los ejercitos yankees, frente a gentes bastante cultas del sur). Los yankis del Norte no eran conscientes, por ignorancia, que allí, en el "sur" estaban desde tejanos de secano a virginianos de plantación,californianos de origen Españo(que no hispano) o gentes de la louisiana de humedal. La misma cara de gilipuertas se nos quedan a "los del sur de España" que tenemos en común la españolidad que ahora tanto ofende.
Somos españoles los del Sur(y quieran o no los del norte) porque tenemos formas de vida con un alto grado de similitud (estructuras familiares, horarios, componentes de la dieta,inquietudes, deportes o temas de conversación). Y, les guste o no a los vascos, catalanes y, ahora, gallegos, los del sur también utlizamos la longaniza, el bacalao o el pulpo en nuestros platos. Porque el mito de que en en el Sur no se come bien, es eso, un mito. No entraré en las migas extremeñas, el gazpacho andaluz, la paella, las gachas, el jamón, las papas a lo pobre, el plato alpujarreño, el cocido madrileño, el botillo, el lechón, el lechal, el lechazo, los cogollos, los huevos estrellados o tantos y tantos otros platos que aseguran que del Ebro, el Bidasoa o el Eume para acá, tampoco pasamos hambre precisamente.
Y entre plato y plato, no damos tanto la lata como ellos, ya que, les guste o no, tenemos TODOS (Norte y Sur) el mismo grupo de elementos que conforman el "minimo común denominador", tambien conocido como españolidad.
Les guste o no a "los del Norte" se parecen mucho, mucho a nosotros, los pobres tontitos del Sur.

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